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Poemapolis es la ciudad virtual donde se ubica la Escuela de los y las aprendices de ruiseñor, ese paraíso en el que pululan poetas y poetisas a su libre albedrío. Unos y otras se esfuerzan en templar sus voces poéticas para deleitarnos con sus bellos trinos. No quieren permanecer silenciosos, y anhelan ser los altavoces de la realidad inefable, en contra de quien dijo que de lo que no se puede hablar, mejor es callarse, y que sólo puede hablarse de la realidad objetiva, que no es otra cosa que la totalidad de los hechos. Hechos, que son el modo en que acontecen las cosas.
Hechos, hechos... ¿Qué podrían cantar los y las aprendices de ruiseñor, si solamente tuviera sentido el canto que expresa la realidad atomizada en hechos?. Ciertamente su escritura sería un garabato, y su voz un canto mudo, un trino entristecido de lógica. ¡Ay qué dolor de lenguaje sin latidos!. ¡Qué pena de palabras sin vida!. ¿Acaso no tienen sentido la resignación de la hoja que cae del árbol, o las risotadas del globo que se escapa de las manos? ¿Acaso no tienen sentido el calor de un beso en los labios, o el escalofrío de un adiós inesperado? No. No pueden callarse. No podemos callarnos. Eso nunca. Escribamos acerca de la realidad enajenada del espacio y del tiempo, del cosmos recreado por la imaginación del poeta y de la poetisa. Escribamos sobre la nana de la luna que duerme al amor niño, sobre el silencio de la arena de la playa que espera a aquella ola que se marchó para siempre, sobre las brumas de una ausencia, sobre la tristeza de una barquita abandonada que poco a poco va engriseciendo su color azul celeste, sobre el universo arrebolado de una pompa de jabón, sobre la lánguida mirada de una niña olvidada en la fotografía de un portarretratos, sobre la angustia de las bocanadas de espanto de cualquier marginado, sobre la ceguera de los ojos de un puente sobre un río inexistente; en fin, escribamos poesía. |
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Y escribiremos, escribiremos; pero las palabras tendrán sentido si anidan en ti, querido y querida visitante, si son eco que brota de tu corazón. Por eso, es necesario que tú también hables, que seas uno y una más en esta Escuela de aprendices de ruiseñor.
Participa pues con voz propia, y convierte tus gorgoritos en metáforas y tus trinos en un poema. Para empezar has de conocer el himno de nuestra Escuela de ruiseñores. Es éste: Dolor silente del alma desnuda. Relámpago en la noche oscura. Bálsamo de amor en la agonía. Dime, ¿qué eres tú poesía?. Gorgeo trémulo de ave muda. Siniestro apego a la aventura. Luz de linterna a pleno mediodía. Aún no sé qué eres, poesía. Torrente de esperanza en la duda. Latido de libertad sin mesura. Arpegio sutil en toda melodía. Dime, ¿qué eres tú, poesía?. Vigilia de mujer viuda. Vino rancio de la desventura. Cadáver nacido de la ironía. Aún no sé qué eres, poesía. |