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Resistencia
RESISTENCIA
(1976-1983)
Reynaldo Vasco Uribe
a los que no pudieron
escribir su último poema
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN DE RESISTENCIA
Heinrich Böll decía, refiriéndose a la situación de los escritores
alemanes de posguerra: “Se debiera saber algo que es mucho más atinado, es
decir: la búsqueda de un lenguaje habitable dentro de un país habitable”.
Una definición, que hoy continúa vigente en nuestra sociedad.
“La generación más reciente tiene que trabajar con empeño, tiene que
hallar la salida, tiene que hacer habitable este país también en el plano
de la literatura. Un país es habitado y habitable cuando uno puede sentir
nostalgia por él”.
Y yo pregunto, ¿quién puede añorar la última década de nuestro país? Pero
tanto ellos (los sobrevivientes de la segunda guerra) como nosotros, hemos
dejado —porque era nuestro deber para las futuras generaciones— testimonio
del horror.
“A los que no pudieron escribir su último poema”. Así comienza
resistencia, de Reynaldo H. Uribe: con una dedicatoria despojada de todo
artificio; el destinatario implícito es el ausente.
El título coincide con el tema central de la obra: la “resistencia” que
surge de parte del hombre aislado por la represión frente a una sociedad
no elegida que lo oprime y margina; como contrapartida está la búsqueda, a
veces infructuosa y otras desesperada, por rescatar la dignidad humana.
Este tema se desarrolla mediante dos ejes semánticos contrapuestos:
individuo versus sociedad, que corresponde a la oposición eros-tanatos.
Los motivos que representan esa sociedad deshumanizada serán entonces: la
corrupción (“No hay / un solo rincón / uno / donde la lágrima / permanezca
intacta / limpia /ella”); el exterminio (“que devora los últimos
poemas”), el amor degradado (“alguien quiere / que el amor / sea una
rata...”); el poder (“cuidado nuevos dioses / con programar
amaneceres...”).
En contraposición, aparece el segundo eje semántico representado por los
sentimientos más íntimos de la condición humana: la lucha (“se puede / aún
/ resucitar el sol”); los sueños (“los sueños / de hoy / son pájaros / sin
cielo”); la tristeza (“cuando vea una rosa / y esté solo”).
Poesía nominal, libre de toda retórica, utilización precisa de la
síntesis. Emplea un lenguaje desgarrado, ícono de esa realidad. Intenta
desde el plano de la escritura plasmar la represión vivida cotidianamente;
para esto se vale de imágenes expresionistas como “alguien quiere que el
amor sea una rata...” o “no sé / si prostitución / es abrir las piernas /
o cerrar los ojos”.
Tal vez uno de los hallazgos más sorprendentes de resistencia es que en
ningún momento menciona el referente real, sino que está implícito en cada
palabra o frase del poemario. No hay protesta fácil sino un reclamo justo
del hombre hacia el hombre.
Esta segunda edición significa, en este caso, mucho más que una cantidad
de volúmenes vendidos; implica a un lector, a un coautor que ha
sobrevivido, que ha elaborado su propia “resistencia”.
Ana Victoria Lovell
Rosario / 1986
las palabras
no nacen por placer
ni crecen
para alimentar las bestias
están
para que las lean los muertos
algún amigo
este amor
una botella de vino
y el roble
que plantaremos en mayo
cuando nazca él
* * *
no hay
un solo rincón
uno
donde la lágrima
permanezca intacta
limpia
ella
* * *
la ciudad
es como un muro
con una mancha
pegajosa
de humedad
que crece
y una grieta famélica
que devora
los últimos poemas
* * *
alguien quiere
que en los límites
negros y lejanos
encontremos nuestras huellas
* * *
alguien quiere
que el amor
sea una rata
que camine
en las entrañas
* * *
avanzada la noche
en el Casino de Oficiales
hay un brindis de honor
por la feliz sociedad
detrás de una ventana
se marchitan flores
un hombre llora
* * *
insomnio
son
sórdidos y oscuros
laberintos
donde no se busca nada
donde no hay nada que encontrar
ni siquiera sueño
* * *
hoy vivir
es olvidar
poco a poco
las palabras
degradar
el yo quiero
hasta no puedo
* * *
adónde irá
tanta ilusión aniquilada,
los náufragos restos
de sueños solitarios
qué raíz
recogerá la savia
de hombres partidos
por los dientes de los lobos
* * *
una boca grande
perezosa
sacude sus mandíbulas
un sonido de flauta
chorrea entre sus dientes
y una lengua negra
refrigera los labios
recogiendo palabras
la risa
en inútil intento de escapar
soledad
* * *
no sé
cuántos cerrojos
resiste
un ser humano
pero
se puede
aún
resucitar el sol
las hojas secas
la calidez del fuego
* * *
cuidado
nuevos dioses
con programar
amaneceres
un cadáver
no resiste
mucho tiempo
sus gusanos
* * *
quién podrá
quién
será capaz
de sepultar
la memoria
* * *
no sé
si prostitución
es abrir las piernas
o cerrar
los ojos
* * *
cuánto tiempo
perdido entre las nubes
cuántas alas
atrapadas por el barro
cuánto pasto
crecido entre los besos
cuánto
cuánto sueño
navegando entre pantanos
* * *
los sueños
de hoy
son pájaros
sin cielo
* * *
no sirve
que te escondas
te encontraré
en cada árbol deshojado
en cada gota de lluvia
alguna tarde
cuando vea una rosa
y esté solo
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